martes, 1 de abril de 2014


Capítulo 25. Como yo nadie te entendería.

Llegamos a casa y estábamos rodeadas de periodistas. Me sorprendió que hubiesen tantos, pero es normal Malú está cosechando demasiados éxitos y se está convirtiendo en la número uno nacional. Todo el mundo quiere saberlo todo sobre ella y lo que le rodea, y era de esperar que después de publicar algo así pues quisiesen saber más.
-No pienso salir a contestar.- dijo muy seria.
-No te preocupes, ¿para qué estoy yo?- mi enfado era notable. Me dolía tanto esta situación. No entendía la actitud evasiva que estaba tomando, todos sabíamos que ella no era de contar su vida privada, pero nadie la obligó y debía asumir las consecuencias de todo esto. Y que me dijera que no la entendía me había dolido en lo más profundo. ¿Yo? Que había cambiado mi vida por ella, había dejado mis planes de futuro de lado para construirme unos distintos junto a ella y a su carrera. Yo también tenía sentimientos, no era famosa y no sabía que iba a acarrearle todo esto, pero se supone que el amor puede con todo, pero a lo mejor no y solo era un triste mito.

-Gemma, ¿qué nos puedes decir a lo que ha salido publicado?- me soltó unos de los periodistas nada más salir por la puerta.
-Lo publicado, publicado está.- contesté sin más.
-Hemos podido observar que veníais discutiendo en el coche- soltó una rubia de fondo
-¿Tú no discutes con la gente de tu alrededor?- dije buscándola con la mirada. –Es lo más normal del mundo. Oye chicos no quiero ser antipática, pero ya que salgo a contestar cúrrense un poquito más las preguntas.- se quedaron sorprendidos al escuchar mi comentario.
-Oye no nos digas como hacer nuestro trabajo.- soltó la rubia de nuevo. No me transmitía nada bueno.
-Como buena periodista se te da bien darle la vuelta a la tortilla.- su mirada se encontró con la mía. Estuvimos bastante tiempo así sin decir nada.
-¿Qué hiciste para que la cantante se enamora de una mujer? Ella estaba muy enamorada por lo que dijo su ex pareja.- me preguntó un señor mayor.
-Ser yo misma. En el amor no se necesita nada más. Hay que querer, respetar y proteger.- dije con una sonrisa.
-¿Y la quieres de verdad o es una más?- soltó la rubia.
-Solo puedo decir que he encontrado a la mujer de mi vida. Lo que siento por Malú no lo sentiré nunca por nadie.
-¿Cómo puedes estar segura de eso?- esa chica empezaba a tocarme la moral.
-Porque cuando la miro a los ojos mi cuerpo es como un volcán, con ella veo el cielo todos los días, porque solo con rozarla soy feliz. Sentir su olor cerca de mí hace que se despierten todas las mariposas que llevo dentro. Porque lo que siento por ella es puro amor.- dije soltando cada palabra más profunda aún.
-Es el amor de mi vida.- escuché a Malú detrás de mí. Sus brazos me rodearon la cintura y apoyó su cabeza en mi hombro. Olía inmensamente bien y su pelo mojado caía por mi hombro, me miró tiernamente para luego posar la mirada al frente. A esto me refería cuando le decía a esa chica que con solo su olor cerca de mí me hacía delirar.
-Malú, Malú, Malú…- empezó a escucharse los gritos de todos los periodistas que querían escucharla.
-He venido a buscarla porque estamos muy cansadas y es hora de cenar. Muchísimas gracias a todos de verdad.- agarró mi mano para meternos dentro.
-Malú, antes de que entres te pregunto lo mismo que a… Gemma, ¿no?- era la rubia de nuevo. Creo que estaba tocando mi límite.
-Sí, me llamo Gemma. Y muchas gracias por todo, pero estamos demasiado cansadas.
-¿Por qué discutíais a la llegada?- si no lo decía reventaba la inútil.
-Por vosotros.- exclamó Malú sin más.
-¿Perdón?- contestó ella.
-Os quiero mucho, y sin vosotros probablemente no sería quien soy.- dijo Malú acercándose de nuevo a la prensa. -Pero debéis entender que una pareja es cosa de dos, y a mí no me gusta la idea de teneros todo el tiempo por aquí. Sabéis que nunca he hecho nada igual, pero precisamente por esto. Simplemente quedaros con que lo hemos hecho público y dejarnos seguir a lo nuestro, por favor.- sus palabras llegaron de lleno a todos los periodistas que empezaron a vitorear su nombre de nuevo.
-¿Una última foto para ya dejaros tranquilas?- preguntó un joven muchacho. Las dos asentimos y colocó su cuerpo junto al mío para posar y poder entrar a casa de nuevo. En minutos su actitud había cambiado de nuevo.

 Entramos dentro y me llegó un ligero olor a comida desde la cocina, y si mi olfato no me fallaba era pasta. No me había dado cuenta pero estaba realmente cansada y muerta de hambre. Esta noche le haría heridas a la cama de lo agotaba que estaba.
-Voy a darme un baño.- dije subiendo la escaleras. La verdad que me iba a sentar genial porque mi cuerpo necesitaba relajarse un poco, pero debía darme prisa porque quería cenar para acostarme cuanto antes. Había colocado nuestra ropa en el armario, era tan perfeccionista que no esperó a que yo viniera para ayudarla. Esa era una faceta de ella que en el fondo me gustaba mucho.
Cogí mi toalla y me di una ducha de las que saben a gloria. Al salir vi que estaba sentada en la cama mirando hacia mí. No le di importancia, me quité la toalla que cubría mi cuerpo y me puse el primer pijama que pillé. Cuando pasé por delante de ella para dejar la toalla en el baño agarró mi mano e hizo que me pusiera enfrente de ella.
-¿Me perdonas?- dijo con esos morritos particulares. Con sus manos en mi cintura hizo fuerza hacia ella y así quedamos las dos tumbadas encima de la cama, con un suave movimiento se puso ella encima de mí.
-¿Qué tengo que perdonarte?- dije yo con una sonrisa ante la escena.
-Mi actitud cielo. Me he comportado como una idiota insegura que no sabía lo que quería.
-Aquí estoy yo para darte mi fuerza y mi aliento.- dije cantando casi en un susurro.
-Te quiero tanto.- dijo besándome dulcemente. -¿Es cierto todo lo que le dijiste a esos periodistas?- preguntó curiosa levantando una ceja.
-¿El qué?- sabía perfectamente a lo que se refería pero quería escuchárselo a ella.
-No te hagas la tonta, lo de que soy la mujer de tu vida.- la última frase la dijo más bajita que la anterior.
-¿Tienes alguna duda?- mis besos fueron a parar a su cuello provocándole unas carcajadas que me enamoraban más aún.
-Como tú nadie me entenderá.- dijo seria. Tan seria que no puede resistirme para pasear mis labios por los suyos. Cuando se ponía en modo romántica me tenía en una nube. Pero decía toda la verdad sus vaivenes en ocasiones eran complicados, pero por amor todo se consigue, y yo he conseguido quererla y entenderla como a nadie. Solo con mirarme sé todo lo que pasa por su mente, y eso solo se conseguía con la confianza.
-Como diría Vanesa “esa forma tonta en que decías, como tú no iba a quererme nadie. Como yo nadie te entendería.- comenzamos a reírnos ante mi estúpida broma.
-Vamos a comer anda, que si no te arranco un brazo.- dijo risueña.

-Con que me arranques otras cosas.- reímos de nuevo pero esta vez con patada en el culo incluida. Esa era la chica que a mí me gustaba tanto.

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