viernes, 25 de abril de 2014


Capítulo 31. Solo el amor nos salvará.

La verdad que no entendía para nada la aptitud que había tomado. Le digo la verdad sin ocultar nada y se enfada, en cambio si me lo callo más se enfada. Supongo que habrá algo que estoy haciendo mal y no lo sé. Me da mucha rabia que no confíe en mí después de todo lo que yo he hecho por ella. He dejado todo por estar a su lado, podría estar estudiando en la biblioteca de mi pueblo con mis amigas o simplemente estar con los míos y no, he decidido que mi vida está junto a ella. Me he ido a Madrid para ser feliz con la mujer de mi vida, estoy en el otro lado del mundo apoyándola, diciéndole cada mañana que es la mejor del universo. ¿Para qué? Para seguir aguantando sus desconfianzas, para que no valore nada de lo que hago por ella. Es verdad que ha tenido la valentía de hacer esto público, cosa que jamás había hecho con nadie. Ha gritado a los cuatro vientos que le gusta una mujer y que esa mujer soy yo. Una chica humilde, sincera y sencilla que lo único que pide es que la valoren. No se ha ni siquiera molestado en pararme para preguntar por qué me voy. No lo veo para nada justo, pero si es lo que ella desea adelante. Entiendo que se ponga celosa por Daniela, y entiendo que me pida explicaciones. Pero y una vez dada, y más que demostrado que no tiene de que tener miedo, ¿por qué sigue así?

Llegué al hotel para recoger todas mis cosas, y no había ni una señal de Malú. Cuando quería podía ser lo más orgulloso del planeta, pero lo que ella no sabía es que no me iba por ella, sino por mis padres. No podía permitir algo así. Desde que era muy niña habían dado su vida por mí, cuando me faltaba algo al segundo lo tenía en mi mano. Ahora la historia era a la inversa, con 23 años no podía estar de brazos cruzados mientras ellos no sabían cómo salir de esta. Eso sí, no tenía ni idea de cómo lo iba a hacer. Me iba para allá sin tener ningún trabajo mirado, y tal y como están las cosas creo iba para largo, pero eso no tenía importancia ahora.
-Señorita, ¿abandonan ya el hotel?- me preguntó el recepcionista al verme salir.
-Malú se queda.- contesté con una sonrisa.
-¿Y usted?- volvió de nuevo a preguntar.
-Yo tengo que estar en España cuanto antes.
-¿Quiere dejarle algún recado a la señorita Malú?- no lo había pensado. A lo mejor debía dejar escrito algo para que entendiera mi vuelta.
-No se preocupe, ya me llamará. Muchas gracias por todo, ha sido un placer.- y con la misma cogí el taxi que me esperaba en la puerta.

-Muchísimas gracias.- dije despidiéndome del chofer al llegar al aeropuerto, la verdad que me hizo el viaje bastante ameno.
-Un saludo señorita española, tenga cuidado.- respondió él muy amablemente.

Tenía unas ganas de partir ya inmensas. Necesitaba ver a mi familia. Y no sé cómo, pero las dos horas se me pasaron volando. Aunque las trece de vuelo me quitaban las ganas hasta de vivir, pero bueno desde hace un tiempo los aviones son como somníferos y caería rendida de nada.
Desde que salí de aquellos estudios, hace ya más de tres horas, no he tenido ni una noticia de ella. Yo nunca había sido así, pero empezaba a enfadarme y a poner en modo orgullosa. También debería haber avisado a Daniela, seguro que le sorprenderá ver a Malú sola. Pero bueno debía dejar a un lado los pensamientos y subirme en ese avión lo más positiva que pudiese.
-Señorita, ¿este bolso es suyo?- me preguntó la azafata cogiendo mi bolso del asiento de al lado.
-Ay sí, disculpe.
-No se disculpe.- dijo risueña. –Es que le está sonando el celular.- hostia y yo a lo mío sin darme cuenta. Miré la pantalla y era ella.
-¿Sí?- dije aparentando normalidad.
-¿Dónde estás?- me preguntó seria.
-Joven, debe apagar su Smartphone.- dijo un señor acercándose a mi asiento. Los sudamericanos siempre tan finos a la hora de hablar, me encantaban.
-En el avión.- contesté sin más. La verdad que en la conversación se notaba la tensión. –Malú, el avión sale ya. Cuídate.- logré decir después de un largo silencio.
-Quédate.- fue lo último que le escuché decir antes de apretar la pantalla para colgar.
Esa palabra se repetía en mi cabeza una y otra vez, “quédate”. No he podido ni explicarle porque me voy, ya habrá tiempo cuando llegue a Madrid. No le había dicho nada ni a mis padres, cuando me vean aparecer por la puerta les da algo. Aunque creo que sea lo mejor porque si lo digo con antelación probablemente mi madre intente que no lo haga. Ahora solo tocaba esperar, quedaba un largo vuelo por medio.

Lo peor de viajar sola es cuando llegas al aeropuerto de destino, salir por esas enormes puertas y que nadie de los que están ahí te estén esperando a ti. Me desvié por uno de los pasillos del aeropuerto para ya comprarme el billete a Canarias. Solo tenía cuatro horas para ir a casa de Malú coger algo de ropa y volver al aeropuerto.
-¿Si?- mi móvil siempre sonando en el peor momento.
-Cuñada, soy Jose.- escuché la voz alegre del hermano de Malú.
-Hey, ¿qué tal?- pregunté.
-Bien. Oye que me llamó Malú antes y me dijo que venías. Estoy a fuera esperándote.- me dejó noqueada, no me lo esperaba la verdad.
Salí a fuera y efectivamente allí estaba.
-¿Llevas mucho tiempo aquí?- pregunté cuando me subí a su coche.
-Me llamó Lula, y calculé más o menos. Llevaré media hora como mucho.- dijo sonriente.
-¿Te dijo algo más?- pregunté curiosa.
-No, pero la noté rara.
-¿Me llevas a su casa entonces?- le pregunté intentando esquivar el asunto.
-A vuestra casa querrás decir, ¿no?- dijo serio.
-Sí, eso.
Al fin llegamos a nuestra casa, podía ir con un poco más de calma porque en coche tenía más tiempo. Así que me tome mi tiempo para coger mis cosas.
-Gemma, ¿estás?- escuché del salón.
-Voy.
-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?- me dijo mientras bajaba las escaleras.
-Sí, claro.
-¿Lo habéis dejado?- Jose estaba preocupado y eso se notaba. Pero claro su hermana lo llama de que yo voy para allá, me ve haciendo la maleta. No se esperaba algo así.
-Por mi parte no Jose. Ya tu hermana no sé lo que piensa. La verdad es que estoy muy cabreada con ella.- dije sincera.
-¿Qué ha pasado?- preguntó antes de subirse al coche.
-Se ha puesto celosa por una bobería.- argumenté con un suspiro. –En el momento en el que estábamos hablando me llamó mi madre.
-¿Y qué ha pasado?- preguntó.
-Déjame terminar.- dije entre risas. –Bueno han despedido a mi padre, y la comida de casa estaba gracias a su trabajo. Mis padres me necesitan, por eso he vuelto. Tengo que ponerme a trabajar.
-¿Y qué ha pasado con mi hermana?
-Tú hermana no ha querido escucharme Jose. Así que he cogido mis cosas y me he ido. Me llamó cuando estaba en el avión, y hasta la fecha. Ni un mensaje.
-Malú es tan orgullosa cuando quiere.- exclamó enfadado.

-Y te crees que no lo sé, pero se acabo ir detrás de ella. Cuando quiera saber algo de mí que me llame.- solté ahora orgullosa. –Vamos anda que voy a llegar tarde.

1 comentario:

  1. Necesito ya un capitulo joooo que hace mucho que no subes :'( y ya hay ganas. Espero que este todo bien.

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